El representante natural de HOLEM




A Hiram Dotta se lo reconoce entre otras cosas, por su organización y su persistencia; por el empeño que pone en llegar a los objetivos, propios o ajenos. Él también, como la mayoría de los que hemos aprendido que uno está realmente vivo cuando siente que le queda mucho por hacer, tiene sueños. Él también se va trazando un camino que se dirige a ellos, y esta vez, empezó a recolectar sueños ajenos, que se fueron tejiendo primero en conversaciones entre amigos, y después, poco a poco, en lo que se convirtió en una especie de cruzada por recuperar una parte de la historia de una generación de lacacinos y colonienses: lograr el regreso de HOLEM.  
                                         
Porque lo conozco, porque es mi primo y lo quiero, es que le dije que me iba a sumar para dar una mano en la comunicación de esta suerte de “recorto y pego” que estamos haciendo en nuestras vidas, y cuando en su momento, ya logradas las reuniones preliminares y realizado el primer ensayo me comentó que tal vez nuestra misión ya estaba cumplida, Héctor y Efrain nos dijeron “ustedes no se van, están con nosotros”.
 
A Hiram también se lo reconoce por su carácter, y porque no anda con vueltas cuando tiene algo para decir; él aspiraba a ser nada más -y nada menos- que un espectador de lujo, uno más de los que disfrutara nuevamente las canciones de HOLEM, en primera fila, con la satisfacción y la alegría de haber sido impulsor de este regreso; pero “los HOLEM ´s” lo han considerado su representante natural, el vocero, el relacionista público del grupo, y él lo ha aceptado, con emoción y con orgullo. Y seguramente, con un nudito en la garganta cuando le conté que Héctor Besco me dijo, en generoso gesto: la H de HOLEM, ahora es también por Hiram Dotta.


Patricia, junio 2012.

MI CIUDAD (a través de otra ventana)



A mi ciudad, Juan Lacaze, prefiero llamarla mi pueblo, porque la siento mucho más cercana, porque entiendo que es precisamente el sentimiento colectivo lo que la hace pueblo.

Hace un rato escuchaba una de las canciones que más me gustaba en mi adolescencia, aquella del grupo Hojas, “mi ciudad a través de la ventana”, y recordando su estribillo, que hablaba de la gente, que se olvida de la gente, que cada uno está en su mundo, indiferente a los demás, pensé: “qué paradójico, lo que está sucediendo en mi ciudad desde que se comenzó a hablar del regreso de HOLEM”. Nuestra gente empezó a acordarse, a importarse, a conocerse, a comunicarse.

Hoy la tecnologia nos permite mantenernos “a la distancia de un click”, enlazar nuestras vidas con otras, remover recuerdos, compartir pensamientos, novedades, sentimientos. Y es gracias a esa tecnologia que, como tantas otras personas, me he reencontrado con mi gente, familia, algunos amigos, algunos apenas conocidos, con quienes ahora hemos generado lazos y comunicación frecuente. Y me he sentido cerca, gracias a ese click de distancia y a la voluntad de querer estarlo. 

Como dicen, hay un tiempo para cada cosa,:tiempo de andar, tiempo de deshacer lo andado, y tiempo de volver a andar. Y es esta voluntad, este deseo de concretar el regreso de HOLEM una de las cosas buenas que le ha sucedido a mi gente en los últimos meses. Y se nota; en lo que se habla, en lo que se canta, en lo que se oye y en lo que se escribe. Se nota en lo que se comparte y en lo que se siente.

Ya no le encuentro el mismo significado a esa canción de Hojas. En mi ciudad, pareciera que la gente estaba esperando una excusa, un motivo para demostrar que no es indiferente, que se importa, que aunque estemos lejos tenemos mucho en común, y sobre todo, que queremos recordar juntos, y volver a vivir lo que nos hizo felices.
Y qué bueno es haber encontrado ese motivo, qué bueno es este camino en tiempos de volver a andar, y ver que se van sumando tantos. Pronto tendremos algo más para celebrar. En mi ciudad, la gente no se olvida de la gente. Y eso me encanta.

P. G. (junio 2012)

La 1ra. voz de HOLEM





A Luis Sosa, ex voz del Grupo Arenas, en Juan Lacaze lo conocen como “Coco”.

Cuando los músicos de HOLEM se reunieron como buenos amigos para conversar sobre los “viejos tiempos” y sobre esa posibilidad, un tanto remota de volver a juntarse, invitaron y eligieron a Coco, luego de haber evaluado otros nombres.

El domingo 3 de junio tuve oportunidad de oírlos ensayar, y de comprobar personalmente por qué HOLEM suena como antes: porque son amigos, porque hay entre ellos una corriente de afinidad que no se ha quebrado con los años. Y pude percibir que Coco encaja perfectamente dentro de esa corriente afectiva.

Muchas veces me pregunté la razón de todo este movimiento que se ha generado en Juan Lacaze, y en varios lugares del mundo donde hay gente de Juan Lacaze con motivo de la vuelta de HOLEM. Ahora diría que puedo asegurar que es la afectividad, los lazos invisibles, indestructibles en el tiempo, y la casi necesidad humana de encontrarse con los propios recuerdos, mano a mano, sin las asperezas o competencias de los años jóvenes.

La música de HOLEM y la voz de Coco Sosa prometen. Ya se palpa, ya se percibe: los lacazinos en el mundo sentirán una vez más que los sueños se alcanzan, cuando las ganas no conocen fronteras.  P.G. (junio, 2012)